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n. 4 octubre - diciembre 2006 |
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Fundadora del Instituto de Nuestra Señora del Monte Carmelo El domingo, 8 de octubre de 2006, la Venerable Maria Teresa de Jesús Scrilli, fundadora del Instituto de Nuestra Señora del Monte Carmelo, fue beatificada en Fiésole, Italia, diócesis donde ella vivió. La Diócesis de Fiésole tiene una gran relación con los Carmelitas ya que del 1349 al 1374 tuvo como obispo suyo al Carmelita S. Andrés Corsini. La ceremonia se celebró en el Anfiteatro Romano, cerca de la catedral, en la ciudad de Fiésole. Presidió el Cardenal Monseñor José Saraiva Martins, Prefecto de Congregación de las Causas de los Santos, y concelebraron con él el Cardenal Monseñor Ennio Antonelli, el Arzobispo de Florencia, el Obispo Monseñor Luciano Giovanetti de Fiésole, numerosos obispos de la Región Toscana, el Prior General de la Orden Carmelita, P. Joseph Chalmers, el Postulador de la Causa de Beatificación, P. Enzo Mosca, O. Carm., sacerdotes diocesanos, miembros de la Curia General Carmelita y sacerdotes Carmelitas. También estuvieron presentes en la ceremonia la Superiora General de la Congregación, M. Teresa Natalini, numerosas hermanas, religiosos Carmelitas y peregrinos de las diferentes zonas donde la Congregación está presente, así como autoridades civiles. El 11 de octubre de 2006 los Carmelitas estuvieron presentes en la Audiencia General del Papa Benedicto XVI en la Plaza de S. Pedro del Vaticano. El Prior General y la Superiora General de la Congregación fueron presentados al Papa después de la audiencia. Por la tarde se celebró una misa de acción de gracias en la iglesia carmelita de Sta. María en Traspontina, situada en la Via della Conciliazione. El Cardenal Agustín Cacciavillan presidió la eucaristía, concelebrando con él el Obispo de Fiésole y el Prior General de los Carmelitas, que hizo la homilía. Durante los días siguientes tuvieron lugar diversas celebraciones en Montevarchi, ciudad natal de la beata.
Durante 15 años Maria Teresa vivió en silencio y abandono de sí misma
en la voluntad de Dios, En 1875 se trasladó a Florencia y, con la ayuda del Arzobispo, volvió a reunir a sus hermanas para abrir una nueva escuela para los niños pobres. La escuela usaba un método de instrucción basado en la relación personal entre los estudiantes. Parecía que todo iba bien y el Instituto comenzaría a desarrollarse. Pero, como Moisés, Madre Scrilli nunca vio la Tierra Prometida. Madre Scrilli murió el 14 de noviembre de 1889 en Florencia, fiesta de Todos los Santos Carmelitas, cuando la recién nacida Congregación contaba sólo con dos hermanas, una novicia y una postulante. La Congregación, que la Beata Maria no vio crecer, comenzó a desarrollarse gracias a la acción de su compañera, Madre Maria Mosca, y ahora está presente en muchas naciones de todo el mundo, incluyendo países de Europa, Asia y las Américas. Bajo el nombre de Instituto de Nuestra Señora del Monte Carmelo, la Congregación fue afiliada a la Orden Carmelita en el año 1929 por el Prior General, P. Elías Magennis, O. Carm. El P. Joseph Chalmers, Prior General de los Carmelitas, se encuentra con el Papa Benedicto VXI durante la Audiencia General después de la beatificación de Madre Maria Teresa Scrilli. (Foto de L’Osservatore Romano)
1825 – 15 Mayo 1830 1836 – 15 Mayo 1839 – Noviembre 1841 – 14 Augusto 1846 1852 – 3 Mayo Con la aprobación del Obispo de Fiesole, viste el hábito de Carmelita y nace el Instituto de "Las pobres del Corazón de María". 1857 1858 1859 1860 1875 1878 – 18 Marzo 1880 – 15 Octubre 1882 – 15 Octubre 1889 – 14 Noviembre 1919 1929 – 29 Enero 1933 – 27 Febrero 1989-1991 1992 – 29 Mayo 2003 – 20 Diciembre 2005 – 19 Deciembre 2006 – 8 Octubre
Desde su adolescencia y a lo largo de toda su vida, Maria Scrilli hubo de soportar sufrimientos físicos, llegando a estar en varias ocasiones al borde de la muerte. En sus escritos y en los recuerdos de quienes estuvieron con ella no hay duda de que el sufrimiento físico formó parte de su itinerario espiritual. Es sorprendente en su Autobiografía verla hablar de los días siguientes a su Primera Comunión como una profundización de su vida espiritual y su comunión con Cristo Crucificado hasta el punto de venir a comprender el valor positivo del sufrimiento. Sus familiares y quienes vivían en torno a ella no comprendieron esto en una niña tan pequeña. No obstante, su espiritualidad estuvo bien definida desde su infancia: conocer a Dios por medio de la experiencia del amor. Desde el amor divino es capaz de ser total y sin límites, entrar en una relación íntima con el Señor por medio de la aceptación de la lógica de su amor: amar a Dios es amar al prójimo. Uno ama al prójimo atendiendo a sus necesidades, sobre todo las necesidades espirituales. En su homilía en la misa de beatificación, el Cardenal Monseñor Saraiva Martins dijo que "Uno de los puntos centrales de la espiritualidad de Madre Scrilli es su cercanía a Dios en su Camino de la Cruz. Todos sus escritos expresan esta convicción. Ella dijo: ‘Sufrir con amor.’ También dijo: ‘En la oración, cuando consideraba las ofensas contra Dios, mi pena era grande y pedía con insistencia que me permitiera sufrir para llegar a ser una víctima para compensar lo que era hecho contra él.’" El Cardenal continuo: "Madre Scrilli dio testimonio heroico de esperanza cristiana y de la capacidad de superar el dolor. Por su ejemplo nos invita a considerar ‘la educación como un servicio’ y su método como ‘entrar en una relación personal’ con aquellos a quienes queremos servir y con Dios." "Las palabras de Scrilli contienen un auténtico método de espiritualidad cristiana y, al mismo tiempo, nos muestra el único camino de la santidad", dijo el Cardenal Martins. "La santidad es a lo que cada uno de nosotros estamos llamados, como bautizados." El principal trabajo apostólico del Instituto de Nuestra Señora del Monte Carmelo es la educación de la juventud, especialmente de la procedente de las familias más pobres. Las hermanas añaden un cuarto voto a los tres de siempre. Este cuarto voto llama a las hermanas a "darse a sí mismas al servicio del prójimo por medio de la instrucción moral cívica y cristiana de las niñas y chicas jóvenes. "A las hermanas dedicadas a la educación se les exigía tener unos talentos: caridad, amabilidad, habilidad para escuchar, abnegación, entrega de sí mismas y un interés real por cada alumna. De este modo el Evangelio podría impregnar las instituciones educativas. Al principio de la I Guerra Mundial las hermanas añadieron la asistencia a los enfermos a las actividades educativas existentes, como la catequesis y el trabajo parroquial del Instituto. Las hermanas trabajan ahora en residencias de ancianos también. Hoy día el Instituto cuenta aproximadamente con 250 Hermanas que viven en 40 comunidades en los países de Italia, Brasil, India, Indonesia, Israel, Polonia, Canadá, Filipinas, Estados Unidos de América y la República Checa.
Beata María Teresa Scrilli |
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